Últimamente la monarquía española se ha puesto en entredicho. La Corona no ha estado más cerca de tambalearse y definitivamente volver a caer desde hace al menos una década larga. No ha sido la opinión de los expertos lo que ha conseguido esto. Ha sido el sentir del pueblo, si es que vamos a utilizar la simbología monárquica. Los españoles, los ciudadanos de a pie han sentido como la Corona les miraba por encima del hombro mientras los utilizaba. Y es no ha gusta, ni poco ni mucho. No ha gustado nada. Como debería ser.
Hay muchas razones por las que preferir una república a una monarquía en España (en general también, pero eso es otro tema). Puede ser por causas históricas, sentimentales o políticas y filosóficas. Si yo prefiero una república es por estas últimas, nunca por las primeras. La prefiero por considerarla más justa, no porque la hubiera en el pasado. La prefiero por considerarla mejor.
No se puede buscar una repúbllica a costa de España, pues el objetivo no es la república en sí. Es la mejoría que esta nos traería, que no podría traer si se destruye todo lo demás para instaurarla. Pero volvamos al tema.
Las tribulaciones de la Corona. La familia, sea ahora Real o no, ha traído los problemas a la puerta de la Casa. En el discurso el Rey nos enseñaba como va a alejar a aquellos que no respeten la institución y la deshonren, que no protegerá a aquellos que no demuestren que lo merecen y además ahora sabemos que rendirán cuentas, más o menos, de lo que reciben por parte del Estado y en consecuencia de todos los españoles. Esto parece haber relajado el ambiente, y parece ahora que tan bien lo ha hecho, que solo con solventar el problema de la familia ya no está en peligro.
Yo aplaudo todo lo que ha hecho. No quiero monarquía pero si ha de haberla esta tiene que ser ejemplar, nada menos, ni un ápice. Pero no me basta, al menos, no personalmente. La monarquía debe ser más transparente y más austera, a pesar de ser la más pobre de Europa, si quiere continuar. Nos lo debe a todos.
Y que lo consiga hacer no significa que en el futuro no espere que la monarquía sea cosa del pasado. Pero mientras, la máxima exigencia.
Fdo. FalcónPulido
