domingo, 13 de noviembre de 2011

Los cambios de la socialdemocracia

Desde su origen hasta la actualidad, la socialdemocracia ha pasado por múltiples etapas, adoptando en cada una de ellas tanto diferentes objetivos como diferentes métodos para conseguirlos. De esta manera, mientras que los primeros socialdemócratas no eran más que una corriente revisionista del marxismo, en la actualidad la mayoría de partidos socialdemócratas ya no guarda vinculación alguna con el marxismo, aceptando al mismo tiempo los principios fundamentales del liberalismo.

A diferencia de lo que puede ocurrir en otras ideologías, como en el marxismo, el liberalismo o el fascismo, el proceso de cambio que ha sufrido la socialdemocracia no puede tener final, esto es, que la socialdemocracia como ideología estará en constante cambio hasta que deje de ser necesaria, momento en el que desaparecerá irremediablemente. El motivo de que la socialdemocracia sea la única ideología que está “condenada” al constante cambio no es otro que la falta de un objetivo claro y unas medidas políticas concretas para conseguirlo. Por ejemplo: para un marxista, las sociedades evolucionan a lo largo de la historia en el constante marco de la “lucha de clases”, el objetivo de un marxista será la consecución de una sociedad sin estado ni clases sociales y por tanto, las propuestas políticas serán siempre las mismas e irán todas en una misma dirección, que no es otra que aquella que consiga el objetivo de construir una sociedad sin clases, de personas iguales, sin superioridad de ninguna sobre otra. En el mismo contexto se desenvuelven los liberales, que buscan una sociedad donde la libertad individual no esté acotada por el Estado, para ellos el objetivo está muy claro y los mecanismos para conseguirlos son muy claros también, tan solo que hay que aplicarlos de la única manera posible, por ejemplo: liberalizar la economía al máximo posible.

El caso de los socialdemócratas es bien distinto. Para los socialdemócratas, ni siquiera está claro el objetivo a conseguir, y mucho menos las medidas políticas que hay que tomar para conseguirlo. Podríamos definir la socialdemocracia como aquella corriente ideológica que busca paliar las injusticias sociales y excesos que generan las economías de mercado. A primera vista parece que los objetivos de la socialdemocracia son muy claros, sin embargo no es así. Por ejemplo, si se busca la garantía para todos de los servicios sociales básicos, tendremos que definir primero cuáles son. Si se busca la garantía de un empleo digno para todos los trabajadores, hay que definir primero qué es un empleo digno y qué consecuencias tiene la consecución de tal objetivo sobre la posibilidad de cumplir otros objetivos deseables como el pleno empleo. En definitiva, podemos concluir perfectamente que para los socialdemócratas no existe un único objetivo político y, como veremos a continuación, tampoco una única medida para lograrlo. Este factor de indefinición es lo que convierte a la socialdemocracia en una corriente de constante cambio ideológico que se amolda a cada etapa de la historia de distinto modo.

En la actualidad, la socialdemocracia está pasando por una de esas etapas en las que el paradigma debe cambiar. Los partidos socialdemócratas deben revisar parcialmente sus objetivos y repensar los métodos que pretenden utilizar para conseguirlos. La argumentación tradicional de los socialdemócratas debe asumir que, al igual que el mercado, el Estado también comete excesos, errores e injusticias sociales que deben ser corregidas, y que sin dejar en ningún momento de combatir los excesos del capitalismo, hay que empezar a esforzarse en resolver los fallos y problemas del Estado con mucho más ímpetu de lo demostrado hasta ahora.

Podemos afirmar que la principal desventaja de la intervención del Estado en la economía de mercado es la ineficiencia que puede ocasionar. Tales ineficiencias ocasionan también importantes injusticias sociales, y por ello, antes de proponer un mayor peso del Estado en la economía, se debería proceder primero a erradicar todas esas ineficiencias e injusticias que se puedan suprimir, sin dañar los objetivos políticos fundamentales de la socialdemocracia. Por ejemplo, tenemos el funcionamiento incorrecto del seguro por desempleo, uno de los mayores logros conseguidos por los socialdemócratas para los trabajadores y que sin embargo, en ocasiones se vuelve en contra de los propios trabajadores. Ejemplos como el anterior se repiten constantemente, y tales ejemplos son los mayores enemigos del Estado del Bienestar, hay que acabar con ellos primero si queremos seguir profundizando en el Estado del Bienestar. De lo contrario, el Estado del Bienestar desaparecerá, y con él la socialdemocracia, prematuramente y sin haber alcanzado sus objetivos.

En el presente artículo realizaré algunas (habría muchas más, pero tan solo mencionaré las más curiosas) propuestas que, a mi juicio, son profundamente socialdemócratas, ya que consiguen alcanzar los objetivos tradicionales de la socialdemocracia, pero con otros caminos más eficientes. Ni mucho menos estaré proponiendo un Estado del Bienestar “Light” ni un viaje al centro político de la socialdemocracia, tan solo introduzco determinados cambios que mejoren la eficiencia del mismo y de toda la economía en general.

Empezaré con el seguro por desempleo. El seguro por desempleo es una de las conquistas más importantes de los trabajadores en las economías de mercado. En principio, es un instrumento eficiente y necesario en la economía, ya que actúa como estabilizador de los ciclos económicos y además, permite que los trabajadores se aseguren contra el desempleo. En consecuencia, el Estado debe ofrecerlo. Sin embargo deberíamos tener en cuenta que los trabajadores pueden tener distintas preferencias, y que por lo tanto no todos deberían tener el mismo seguro. Algunos preferirían pagar unas cotizaciones muy elevadas, a cambio de tener un seguro muy grande y poder tardar todo el tiempo que quieran en encontrar otro trabajo, mientras que otros preferirán un seguro más modesto pero cotizando menos. Sin embargo, todos los seguros son iguales, todos los trabajadores tienen el mismo seguro, ocurriendo que unos trabajadores se quejan de que no les da tiempo a encontrar otro trabajo y otros trabajadores se quejan de que pagan cotizaciones muy altas. Finalmente, casi ningún trabajador está contento con su situación, unos piensan que el seguro es muy pequeño, otros que las cotizaciones son muy altas, pocos estarán contentos con su situación actual. Esto se podría corregir haciendo distintos tipos de seguro, de tal manera que aquellos que quieran tardar más tiempo en encontrar trabajo y tener seguros mejores, coticen más y viceversa, en este caso todos los trabajadores saldrían beneficiados porque tendrían capacidad de elegir los mejor para sí mismos. Dando un poco más de libertad económica a los trabajadores, se puede beneficiar a todos y cada uno de ellos, sin perjudicar a nadie.

Continúo con la gratuidad de los servicios sociales básicos. Si por algo se caracterizan los socialdemócratas es por su defensa de la gratuidad de la sanidad y la educación. Sin embargo, esta gratuidad genera determinados problemas y no siempre contribuye a los objetivos de la socialdemocracia. Por ejemplo, analicemos de qué sirve que una persona de renta alta pueda ir a la universidad pública gratuitamente. Para que un estudiante de renta alta vaya gratis a la universidad pública, es necesario que alguien lo pague, pero ¿tiene sentido que alguien pague impuestos para eso? Veremos que no. No tiene sentido que los pobres paguen impuestos para que los ricos vayan gratis a la universidad, porque sería injusto. No tiene sentido tampoco que los ricos paguen impuestos para ir gratis a la universidad, porque podrían ir a la universidad sin necesidad de pagar esos impuestos, pagándose su matrícula. Es decir, no tiene sentido que nadie pague un solo euro de impuestos para que un estudiante rico estudie gratis. En consecuencia, no tiene sentido que un estudiante rico estudie gratis. El estudiante rico se debería pagar íntegramente su matrícula, y con el dinero recaudado se pueden hacer dos cosas: bajarle los impuestos a los pobres (esto daría mayor progresividad) o bajarle los impuestos a los ricos (esto dejaría igual a los pobres pero daría más incentivos a los estudiantes ricos para aprobar las asignaturas, porque ahora las pagan ellos y no el Estado), siendo cualquiera de las dos opciones mejor que la inicial. Lo mismo se puede aplicar a la sanidad y a otros servicios sociales. No tiene sentido que nadie pague impuestos para que los ricos tengan servicios sociales gratuitos, en consecuencia no deben ser gratuitos para ellos.

El tercer ejemplo es el papel del sindicalismo en la actualidad. En los orígenes del movimiento obrero el mercado de trabajo estaba dominado por los empresarios, siendo los trabajadores prácticamente esclavos en muchos casos. En tal situación, los sindicatos eran muy útiles porque conseguían mejoras para todos los trabajadores, ya que al juntarse todos conseguían incrementar su poder de negociación y mejorar la dignidad del trabajo. En la actualidad, las leyes protegen a los trabajadores para evitar los abusos. Y de aquí surge una pregunta, ¿si las leyes ya garantizan la dignidad del trabajo, para qué sirven los sindicatos? En efecto, antes de que hubiera leyes laborales que regulasen el salario mínimo, la jornada laboral, las vacaciones, etc. los únicos que podían ayudar a los trabajadores eran los sindicatos, pero ahora que hay leyes que garantizan un trabajo digno, los sindicatos pueden servir o bien para garantizar el cumplimiento de esas leyes, o bien para generar una serie de excesos en el mercado de trabajo. Mi opinión es que en demasiadas ocasiones prima la segunda opción. Los sindicatos tienen que entender que el mercado de trabajo tiene que funcionar, y para que funcione hay que dejar actuar al sistema de precios. Sin embargo, los sindicatos impiden que los salarios se ajusten en función de la productividad o el volumen de desempleados. El papel del sindicalismo tiene que cambiar, puesto que las condiciones ya no son las mismas que antes, ahora el mercado de trabajo está regulado y tan solo hay que dejarle funcionar.

Por último, decir que la socialdemocracia es una ideología con fecha de caducidad. A medida que las nuevas tecnologías y las formas de comunicación vayan avanzando, el mercado irá funcionando cada vez mejor y los abusos, excesos e injusticias del capitalismo se irán haciendo cada vez más pequeños e irrelevantes, hasta que lleguemos a una época en la que nadie necesite al Estado para defenderse de los abusos de otros, o para garantizar sus necesidades básicas. En ese momento los socialdemócratas habremos cumplido nuestros objetivos y tan solo tendremos que desaparecer, puesto que una vez reformado el capitalismo, ya no somos necesarios.

Fdo. Eduardo de Andrés Martín-Caro

4 comentarios:

AFP dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con la necesidad de los sindicatos de cambiar su funcionamiento, objetivos… Los sindicatos tienen que cambiar o desaparecer, como están planteados en la actualidad son, absolutamente, innecesarios. También me parece una grandísima idea que el seguro de desempleo se estructure en varias opciones, pero podría un problema, creo yo. El seguro de desempleo de cada trabajador tendría que financiarse con las contribuciones del mismo trabajador, y no sé si eso sería suficiente. ¿Qué pasaría con los que han trabajado poco tiempo, cobrarían menos? ¿Habría un mínimo para lo que tienen que cobrar, o podría darse que solo se le diese una vez subsidio?
Respecto a la gratuidad de la sanidad o de la universidad tengo muchas más dudas. No me parece bien. Yo, por mi parte, creo que la universidad debería hacerse de otra forma, pero no lo voy a explicar porque es irse del tema, pero en el caso de la sanidad o en cualquier otro tengo estas objeciones. Primero, que si se redujese lo que pagan los más pobres se llegaría a una progresividad muy alta, demasiado. Segundo, que si se reduce lo que pagan los ricos podría significar que no hay suficiente dinero para pagarse los pobres la universidad a ellos mismos. Tercero, es decir que los que tienen dinero no pueden acceder al sistema público. Cuarto, que los que tienen dinero ya pagan más que los que no, esto es en realidad el primero, pero quería repetirlo, porque me parece muy importante. Y quinto, esto no tiene muy en cuenta que pagar los impuestos no significa tener derechos. Cualquiera tiene derechos, page o no. Y tampoco tiene en cuenta que los impuestos van a una única bolsa y que no están afectos a ninguna cosa en concreto.

Franz Jiménez HDLT dijo...

No es por ser repetitivo, pero la verdad es que hoy día por desgracia, psoe, está mas cerca que nunca del neoliberalismo del pp, y por mucho que se quiera cambiar lo vimos en el debate. Ideas muy parecidas diferenciadas por tintes electorales.

Respecto al comentario sobre los liberales añado una frase de Rubalcaba, también del debate: '' Tan liberales en la economía y tan intervencionistas en la vida privada''(o algo parecido).

Totalmente de acuerdo con la necesidad de una revisión a fondo del Estado, para evitar las injusticias que genera y hacerlo más eficaz en la solución de problemas de los ciudadanos mediante una reestructuración total de la Adminsitración.

Estoy de acuerdo con el plantemaiento que haces de una renovación del seguro por desempleo, aunque me muestro un poco escéptico en cómo debe hacerse. Y por supuesto que también puede jugar en contra del trabajador y más en un país con una economía sumergida como la nuestra.

Respecto a la sanidad y educación pública me gusta la idea de aumentar la progresividad de esta manera, digamos ''indirecta''. La sanidad, ni tocarla, creo haber leido que UPyD se le ha visto el plumero del copago.

Me ha gustado mucho el artículo, me ha parecido completísimo. Aunque esa situación en la que desaparezca la socialdemocracia, cuando se hayan cumplido sus objetivos...creo que la historia nos demuestra que nunca ocurrirá, ojalá sea así,pero avaricia siempre habrá...

Me hubiese gustado que tocases también el tema de los desahucios, desgracia constante en estos días, y que lo hubieses relacionado con la gran cantidad de viviendas vacías en España y con la creación de un parque de viviendas protegido para cubrir las necesidades de estas familias que por encontrarse desempleadas no han podido pagar las hipotecas, en muchos casos leoninas como sabemos.

Un saludo, será un placer acoger tus artículos en Hijos de la Tierra.

Edu dijo...

AFP: No entendí exactamente por qué hacer distintos tipos de subsidio de desempleo es necesario abandonar el sistema de reparto y pasar a uno de capitalización.

Tampoco entendí por qué reducir los impuestos a los ricos impide prestar los mismo servicios a los pobres, si los ricos pagasen por los servicios públicos. Ten en cuenta que si los ricos tienen que pagar por ir al médico, el Estado gatará menos dinero (irán menos veces al hospital público) e ingresarán más, con ese ahorro bajamos impuestos a los ricos sin reducir los servicios a los pobres.

Por último, puede ser que bajar los impuestos a los pobres y cobrar a los ricos por los servicios sea demasiado progresivo, pero lo que está claro es no tiene sentido que nadie (no un rico ni un pobre) pague para un rico vaya a la universidad gratis (o pagando poco).

FRANZ: Es verdad que es demasiado optimista considerar que llegará algún día en el que la socialdemocracia deje de ser necesaria, pero quien sabe, desde luego casi seguro podemos afirmar que hoy la socialdemocracia es menos necesaria que hace un siglo, alomejor dentro de un siglo lo será menos que hoy...y así sucesivamente.

Lo de los deshaucios, es verdad, es muy interesante y quizá debería haberlo incluido, pero no lo hice porque aun no tengo clara cual debe ser el papel de la socialdemocracia en este punto ya que es un tema más complicado de lo que parece, aunque en cualquier caso como es obvio debería ser una prioridad para todo socialdemocrata arreglar este problema, sobretodo cuando hay viviendas vacías.

Gracias por leer mi artículo y contestar! Saludos.

AFP dijo...

1. Tienes razón con lo del desempleo. No haría falta.

2. Claro, es verdad. Pero yo me refería a que la reducción de lo que se gasta será menor de lo que se reduce por los impuestos. Es verdad que se podrían reducir solo los impuestos en lo que se redujese de gasto, pero ocurriría que a cada rico se le reducirían poco los impuestos y cuando se pusiera enfermo tendría que gastar muchísimo dinero. Por lo que no le compensaría.
De todas formas, yo creo que la sanidad debe ser universal.

3. Es que te equivocas al decir que un rico paga impuestos para ir luego gratis, ya sea al médico o a la universidad. Te olvidas del principio de no afectación de los ingresos públicos. Además, no todos los ricos se ponen enfermos ni tienen hijos que vayan a la universidad.