jueves, 15 de septiembre de 2011

El 15-M, una visión personal



Quiero ser claro y preciso. Esto es mi visión personal de un fenómeno social. Antes de llegar a lo que pienso de este movimiento tengo que mostrar un poco de los datos, aunque sea de una forma vaga y general.

El movimiento 15-M empezó como una protesta antes de las elecciones autonómicas de este mismo año. El movimiento, que duró más de lo previsto por sus primeros organizadores, es, como algunos miembros lo describen, orgánico, desorganizado, en el sentido que no está estructurado ni controlado por una o más personas, y abierto, entendiendo por esto que cualquier ideología cabe en su seno siempre que coincida con unos mínimos requisitos de compatibilidad. El 15-M busca una democracia mejor, lo cual es un objetivo loable, que yo comparto. Pero la forma de buscarla no ha sido la mejor. Los errores de este grupo no pueden achacarse a todos sus miembros, pero si están demasiado extendidos entre ellos.


Primero podríamos decir que no son un grupo que siga la ley. Su invasión de la vía pública ha sido numerosísimas veces sin los permisos pertinentes, otras veces incluso en contra de la voluntad expresa de la ley, como ejemplo podemos poner las manifestaciones en frente del Congreso de los Diputados, taxativamente prohibidas por ley. Esto no lo veo bien, ni siquiera aceptable. Puede que en otros países, como las dictaduras árabes, sí puede aceptar saltarse una ley injusta, que en este caso no lo es, pero en España, una democracia, hay caminos más lógicos, democráticos y correctos para quejarse y cambiar las cosas.

Otra cosa que hace mal el 15-M es quejarse de los resultados electorales y decir que esos políticos no les representan. Estando en democracia los resultados son los que son, elegidos por la gente y deben ser respetados, más aun si lo que se pide es una mejor democracia. Pueden no gustar, pueden preferirse otros e incluso puede se puede estar en contra de cómo hacen los resultados, pidiendo como pido yo, otros partidos y mucha más gente un cambio de la ley electoral, pero lo que no se puede hacer es no respetar la decisión de los ciudadanos. Esa decisión tendrá que acatarse siempre que no incumpla la legalidad y quizás unos mínimos de moralidad (como serian los derechos humanos y los derechos fundamentales).


Si realmente quieren cambiar las cosas la mejor forma es constituirse en un partido político, el cual de hacerse yo creo que sacaría muchos votos, los suficientes para tener representación, es decir, conseguir escaños.

La desestructuración del 15-M ha llevado a otro problema: la violencia. No es que el movimiento sea violento, no. Quien lo diga miente. El problema es que la desorganización ha permitido por momentos que algunos energúmenos y descerebrados hayan realizado actos violentos en nombre del 15-M. Por ejemplo acosar a políticos violentamente. No se puede decir que la violencia se haya extendido, como ha ocurrido en Inglaterra. Pero cualquier mancha de violencia, incluso la más mínima macula, ensombrece los ideales de este movimiento, que compartidos o no, correctos o no, no deberían estar deslucidos por el estigma de la violencia.

Pero no todo es negativo. Este movimiento ha cambiado, algo, no mucho, pero algo, la forma de ver las cosas y la política en España. Ahora vemos más partidos cambiando su discurso y acercándose más a lo que realmente se necesita. Aunque mucho de este cambio es puro electoralismo, es mejor que lo que antes había. Bien es verdad que el 15-M no ha renovado la política española pero está ayudando a conseguirlo. Si realmente quiere, podrá ayudar más pero tiene que darse cuenta que el camino que ha tomado debe, en parte, corregirse. Hay que cambiar el sistema desde dentro, no por la fuerza desde fuera. Un ejemplo de esto son las hipotecas y los embargos, no se trata de evitarlos por la fuerza, que por injustos que se consideren, que no en realidad no lo son, son tragedias sí, pero nada tiene que ver la justicia con ellas, son legales. En camino a seguir es cambiar la ley. Ese es el camino, ese es el camino democrático. Yo espero que el 15-M evolucione, de un paso más allá y cambie las cosas como debe hacerse, desde dentro.

Fdo. FalcónPulido