miércoles, 10 de junio de 2009

¿QUÉ ESTÁ SUCEDIENDO EN PAKISTÁN? LEE Y ENTÉRATE.

Esa es la gran pregunta a la que nadie ha sabido dar una respuesta más o menos factible. Pakistán, una de las tres únicas Repúblicas Islámicas del mundo (las otras dos son Irán y Afganistán), se enfrenta al que probablemente sea el mayor dilema de su corta historia. Por una lado tiene a India y su enemistad perpetua, por otro las indómitas áreas tribales bajo dominio de los talibán… y en medio de todo, Pakistán una nación con poder nuclear y que ahora mismo se ha convertido en el polvorín del mundo. Una situación que acabará estallando, para bien o para mal, pero que nos acabará afectando a todos… es lo que tiene la globalización, que llega a todos los rincones del mundo.

Afganistán y Pakistán comparten raíces mucho más profundas de lo que la gente puede llegar a pensar. Durante la guerra contra Rusia, unos jóvenes estudiantes dejaron sus libros en las Madrazas más importantes de Pakistán y cruzaron la frontera para luchar junto con sus ‘hermanos’ afganos. Los diferentes gobiernos subvencionaban sus armas, les adiestraban y les daban cobertura… Esos hermanos de sangre (los pastunes son mayoría en Afganistán y una de las etnias más importantes de Pakistán) acabaron con los rusos y se ganaron el favor de los americanos para la causa.

Dos décadas después la situación ha dado un giro de 180º. Los que antes eran amigos han pasado a ser los principales ‘promotores’ del terrorismo mundial y de tener vínculos con Al Qaeda… Cuando Bush jr. apuntó con el dedo acusador a los talibán Pervez Musharraf se enfrentó con un dilema. ¿Apoyar a los norteamericanos o seguir dando cobijo bajo sus faldas protectoras a los talibán? La decisión no era fácil, la India se apresuró a subirse al carro y declarar la guerra contra el terrorismo y contra los talibán… Entonces la pelota pasó al tejado del Gobierno paquistaní… Si apoyaba a los talibán sería la excusa perfecta para que India aprovechase la ocasión y comenzase una ofensiva contra suelo paquistaní; pero si declaraba la guerra abierta contra los talibán, el problema lo iba a tener en casa.

Pesó más la amenaza India y se unió a la alianza contra ‘el mal’. El pueblo paquistaní se sintió traicionado por sus gobernantes y juraron venganza por apuñalar por la espalda a sus ‘hermanos’. La respuesta fue inmediata, se hicieron con el control de las áreas tribales (son, en su mayoría colindantes con Afganistán) y amenazaron con la creación de un Gran Pastunistán donde darían cabida a todos los pastunes del mundo (sería parecido a lo que quieren hacer los kurdos en Irak y Turquía). A Musharraf la situación se le fue de las manos y dejó hacer a los talibán hasta que estos acabaron haciéndose con la práctica totalidad de las regiones fronterizas con Afganistán (de 2500 km de frontera el ejército paquistaní sólo controla el 2% del total).

Pero tras la marcha de Musharraf del gobierno la situación ha empeorado al mismo ritmo que ha ido creciendo la virulencia de los ataques norteamericanos en las áreas tribales. La permisividad de la administración Zardari desencadenó la mayor oleada de atentados que recuerda Pakistán en su corta historia (el más importante fue contra el hotel Marriot de Islamabad en septiembre de 2008). Los talibán, cansados de ver como bombardeaban sus territorios pasaron al ataque y lo hicieron con tal odio que desestabilizaron la región y convirtieron a Pakistán en el principal objetivo de Barack Obama.

El nuevo presidente de Estados Unidos se dio cuenta, cosa que no hizo su antecesor en el cargo, que la victoria de Afganistán pasaba por reconquistar Pakistán. Tendrían que acabar con los talibán de las áreas tribales y luego comenzar a luchar con los que se encontraban en suelo afgano. Zardari dio su bendición a Obama y la ofensiva se recrudeció hasta tal punto que en Pakistán ha muerto más gente en lo que va de año que en Afganistán e Irak juntas.

La situación en Pakistán se agrava cada día. Parece ser que la unión del gobierno de Zardari con la Administración Obama está comenzando a dar sus primeros frutos tras hacerse con las principales bastiones talibán en el valle del Swat expulsando a las facciones talibán de sus refugios y obligándoles a retroceder hasta la frontera con Afganistán desde donde las tropas estadounidenses les combate con vehemencia. La situación es crítica y no parece que vayan a mejorar mucho las cosas.